domingo, 5 de octubre de 2014

Música para los Reales Fuegos Artificiales de Haendel

 El 27 de abril de 1749, Green Park de Londres acogía un espectáculo de fuegos artificiales con música de Haendel para celebrar que la Paz de Aquisgrán había puesto fin a la Guerra de Sucesión austríaca. Ni el espectáculo acabó bien ni Haendel quedó satisfecho con el resultado musical. Si embargo, la Música para los Reales Fuegos Artificiales es hoy una de sus obras más famosas.

Fuegos artificiales para el Duque de Richmond,
en Whitehall y en el Támesis, el 15 de mayo de 1749.
Aguafuerte de la época.
FICHA TÉCNICA

Obra: Música para los Reales Fuegos Artificiales, HWV 351.
Autor: Georg Friedrich Haendel (Halle, Alemania, 1685 - Londres, Reino Unido, 1759).
Año de composición: 1749.
Estreno: Versión original para banda estrenada por el propio compositor en los fuegos artificiales de Green Park (Londres), el 27 de abril de 1749. Versión para orquesta arreglada por el propio compositor y estrenada por éste el 27 de mayo en la Casa de Expósitos de Londres.
Duración: 20 minutos, aprox.
Discografía propuesta: Versión original para banda (instrumentos originales): Robert King, The King's Consort, 2000 (Hyperion). Versión para orquesta: con instrumentos originales, Trevor Pinnock, The English Concert, 1985 (Archiv); con instrumentos modernos, Raymond Leppard, English Chamber Orchestra, 1970 (Philips).

LA GUERRA DE SUCESIÓN AUSTRÍACA

En 1740, la Guerra de Sucesión austríaca enfrentó a las potencias europeas. Tras dejar Carlos VI el trono a su hija María Teresa, aparecieron dos pretendientes a llevar las riendas del Sacro Imperio Romano Germánico: Carlos Alberto de Baviera y Augusto de Sajonia. Por su parte, otros monarcas reclamaban distintos territorios y compensaciones. A ello se superpuso el conflicto anglo-español en el Caribe.

Ocho años después, el Tratado de Aquisgrán permitía a María Teresa ocupar el trono austríacto, deshacía las conquistas realizadas por las potencias durante la contienda y ofrecía compensaciones a algunos Estados. Así, Reino Unido obtuvo Madrás (India).

CELEBRANDO LA PAZ

Terminada la contienda y firmada la paz, el rey Jorge II encargó una celebración conmemorativa que incluiría un castillo de fuegos artificiales con música. La disposición de los primeros corría a cargo del Duque de Montagu, mientras que la música le fue encargada a Haendel.

Proyecto de Servandoni para el espacio de los Fuegos.

Montagu encargó a Giovanni Niccolo Servandoni el diseño del espacio, el cual optó por una estructura de madera en torno a la cual tendrían lugar los fuegos artificiales. En su fachada estaban representados dioses griegos, el Rey y el propio Duque, pues no en vano costeó buena parte de las obras. Próximo a él se dispuso un poste de sesenta y un metros rematado por un sol artificial y diversos elementos de arquitectura efímera: pilares, columnatas, pasarelas...

Por lo que respecta a la parte musical, Haendel aceptó el encargo sin demasiado convencimiento. Ya era un compositor afamado en Inglaterra, donde se había asentado en 1712, y había cosechado grandes éxitos con sus óperas y oratorios. Tampoco era el primer encargo real para un acontecimiento al aire libre, ya que en 1717 el rey Jorge I le había encargado la Música Acuática para un desfile de embarcaciones por el Támesis. Para la celebración arregló música procedente de dos conciertos anteriores y escribió nuevas partes, conformando una partitura con la siguiente distribución:
  1. Obertura.
  2. Bourrée. 
  3. La Paix (La Paz)
  4. La Réjouissance (El júbilo)
  5. Menuet I/II.
Aunque tenía en mente una composición orquestal, la obra hubo de ser escrita para banda, no estando muy claro si lo fue por sugerencia del Rey o de Montagu. El caso es que contó en su primera versión con la siguiente distribución de instrumentos: 24 oboes (en tres voces, ocho por voz), 12 fagotes (en dos voces, seis por voz), 1 contrafagot, 9 trompas (en tres voces, tres por voz), 9 trompetas (en tres voces, tres por voz) y diversos instrumentos de percusión: tres pares de timbales y un número indeterminado de cajas, estas últimas tocando ad libitum, con lo que el ritmo a marcar vendría determinado por los toques típicos de la música militar de la época. En la reconstrucción que hace Robert King de la versión para banda que se indica en la discografía propuesta, opta por un par de cajas dobles y cuatro cajas de cara única.

DEL ENSAYO AL CONCIERTO

Los Jardines de Vauxhall, en un dibujo de 1751.
El 21 de abril de 1749, una semana antes del evento, Haendel llevó a cabo un ensayo general al aire libre en los Jardines de Vauxhall. Unas 12.000 personas, previo pago de entrada, asistían al ensayo tras unas colas que habían provocado un atasco en el London Bridge. Todo apuntaba a que las cosas iban a salir bien.

Seis días después, el 27, el espectáculo estaba preparado. Al edificio de Servandoni se unían los decorados de Andrea Casali y Andrea Soldi y los fuegos artificiales diseñados por Gaetana Ruggieri y Giuseppe Sarti. Y comenzó a sonar la música de Haendel...

Dibujo de la época que nos muestra cómo fue
el espectáculo que pudo verse el 27 de abril de 1749.
El espectáculo se abría con la Obertura, pieza amplia y desproporcionada con respecto al resto de números de la obra, pues si se realizan las repeticiones puede alcanzar los diez minutos. Comienza con una sección lenta y solemne para pasar a una segunda más rápida y animada. Escucharemos a Trevor Pinnock dirigiendo la versión original para banda con instrumentos barrocos originales:


A continuación hubo una salva de cañones, tras lo cual apareció el edificio iluminado por los fuegos artificiales. Comenzó a sonar el segundo número de la obra, la Bourrée, de carácter danzable y duración muy breve:


A continuación se sucedieron los movimientos propiamentes descripivos del hecho que motivada la celebración, La Paz y El Júbilo. La primera, sosegada; el segundo, animado y triunfal:


En un momento no aclarado, durante estos dos números, los fuegos artificiales se empezaron  a descoordinar, saliendo en momentos equivocados y no acompasados con la música, por lo que miembros de la organización subieron al edificio para ver qué ocurría. No parece que pusieran remedio a la situación: el edificio empezó a arder y además hacía viento, extendiéndose rapidamente las llamas al parque. El bajorrelieve del rey colocado en la fachada, cayó. El público sintió pánico y salió despaborido. Las crónicas hablan de arrestros, si bien no podemos saber si en aquella época abandonar el recinto corriendo y gritando era motivo de arresto o bien que los asistentes, decepcionados por el espectáculo, se desquitaron con la organización. Varias personas resultaron heridas, dos fatalmente. 

Algunas crónicas también cuentan que, mientras sonaba La Paz, los fuegos artificiales ya habían provocado el incendio, mientras Servandoni se enzarzaba en reproches contra Montagu, llegando a las manos.

Todo apunta a que el último movimiento, el Menuet, no llegó a ser escuchado por los asistentes. En puridad, dos menuet que se van alternando en sucesivas repeticiones variando la orquestación.

 

LA VERSIÓN PARA ORQUESTA

Visto cómo acabó la velada, todo parece apuntar que lo único que funcionó fue la música de Haendel y el compositor probablemente lo tuvo muy presente. Días después, el Comité de la Casa de Expósitos (Foundling Hospital), lo eligió Gobernador general de la institución. El 27 de mayo tuvo lugar la toma de posesión, a la que siguió un concierto. Haendel realizó una versión para orquesta de la Música para los Reales Fuegos Artificiales, que fue interpretada junto con el Te Deum del compositor y un Himno compuesto específicamente para la ocasión, asistiendo miembros de la Familia Real.

El Foundling Hospital en 1749. El edificio ya no existe.
La versión para orquesta mantiene la misma distribución en cinco números, introduce instrumentos de cuerda y reduce el metal y la percusión a unas proporciones adecuadas para sala de conciertos: violines I y II, violas, violoncellos y contrabajos, tres flautas (una cuarta en La Paz), tres oboes, tres fagotes, un contrafagot, tres trompas, tres trompetas, y timbal y caja. La distribución de cuerda original fue de seis violines por sección, cuatro violas, tres violoncellos y dos contrabajos. Las versiones historicistas respetan esta proporción, mientras que las interpretadas con instrumentos modernos suelen utilizar un número propio de la orquesta del siglo XIX.

VERSIONES Y ARREGLOS

La obra se ha convertido en una de las más típicas para eventos y celebraciones de todo tipo, tanto en interior como en exterior. Las versiones para gran orquesta también han sido habituales. El compositor y director irlandés Hamilton Harty realizó una exitosa versión a principios del siglo XX, aunque la más conocida es la de Leopold Stokowski, grabada en varias ocasiones por él mismo a lo largo de mediados del siglo XX. A día de hoy su escucha es una curiosidad, pues responden al modo de interpretar estos repertorios desde la óptica romántica: lecturas lentas, grandilocuentes, de ataque blando y un tanto melosas. Criterios que el movimiento historicista que, desde los años ochenta, impera en la interpretación de las obras del Barroco, rechaza frontalmente. No obstante, siempre tienen cierto atractivo:


Aunque no es música religiosa, la basta producción sacra haendeliana ha llevado a asimilar los Fuegos Artificiales a ésta, por lo que también es habitual encontrar transcripciones para órgano. Así, escuchemos un fragmento de El Júbilo:


Y las versiones para un pequeño conjunto de metales son también bastante populares. Escuchemos el mismo fragmento:


ANÉCDOTAS

UNA ESTATUA PARA HAENDEL

Estatua de Haendel.
En 1751, y por suscripción popular, se erigió una estatua al compositor en los Jardines de Vauxhall, lugar en que se llevó a cabo el ensayo general de la música para los fuegos.

UN CARIÑO ESPECIAL POR LA CASA DE EXPÓSITOS

Haendel se ocuparía especialmente de la Casa de Expósitos y de buscar medios para su financiación. Desde su nombramiento como Gobernador general en 1749, anualmente se interpretaría su famoso oratorio El Mesías (que había sido estrenado en Dublín en 1742) con la finalidad de recaudar fondos. En su testamento dejó a la institución uno de los manuscritos originales de la obra.


DEL ANIVERSARIO DE ORO DE ISABEL II DE INGLATERRA A SANTANDER

La Música para los Reales Fuegos Artificiales se ha utilizado para todo tipo de ocasiones solemnes, desde una bastante previsible, como fue el Aniversario de Oro de la coronación de Isabel II de Inglaterra, a otras bastante menos previsibles, como la celebración de los Santos Mártires, Patronos de Santander, el pasado 29 de agosto, fuegos artificiales incluidos, pero no durante el concierto, sino después. La ciudad ya había realizado en la Playa del Camello algunos años atrás una exhibición de fuegos con música en directo.

La interpretación de la obra en el Aniversario de Oro de la coronación de Isabel II de Inglaterra empleó la orquestación de Haendel con los instrumentos normales de orquesta sinfónica, con una sección de cuerda nutrida. Escuchamos la Obertura:


 

2 comentarios:

  1. ¡Jamás habría pensado que el estreno fuera tan accidentado!
    ¡Genial artículo como siempre! Gracias por compartirlo. ¡Hoy se me ha hecho corto!

    ResponderEliminar
  2. ¡Muy interesante! ¡Enhorabuena por este blog y estos posts tan completos! :-)

    ResponderEliminar